La Riviera albanesa es la costa del mar Jónico entre Vlorë y Sarandë, donde los montes Ceraunios caen casi en vertical sobre el agua. La recorrimos en coche de sur a norte en julio de 2026, con parada en Qeparo, Porto Palermo, el castillo de Himarë, Orikum y el monasterio de Zvërnec. Lo que más nos gustó fue la bahía de Porto Palermo con su fortaleza, junto con las cafeterías escondidas entre las ruinas del castillo de Himarë. Para ir con niños, nos quedamos con Orikum.
Después de pasar unos días en Ksamil, subimos por la costa del sur de Albania hacia el norte. Es el tramo que todo el mundo llama Riviera albanesa. Fue también el más bonito de todo el viaje en coche: una sola carretera que va saltando de bahía en bahía, con la montaña a un lado y el Jónico al otro.
A esta zona le dedicamos dos noches, una en Qeparo y otra en Orikum, parando por el camino en los sitios que nos interesaban. En este artículo te contamos qué vimos, qué nos gustó, qué no y dónde dormimos. Si estás preparando el viaje completo, tienes todo lo práctico (coche, dinero, seguridad, presupuesto) en nuestra guía para viajar a Albania por libre.

¿Qué es la Riviera albanesa?
La Riviera albanesa es el tramo de costa entre Vlorë y Sarandë, en el suroeste del país, a orillas del mar Jónico. La cordillera de los montes Ceraunios separa esta franja del interior. Por eso los pueblos están encajados entre la montaña y el mar: Dhërmi, Himarë, Qeparo, Borsh o Lukovë, entre otros. Por el sur llega hasta Sarandë, Ksamil y las ruinas de Butrint, casi en la frontera con Grecia.
La recorre una única carretera, la que une Vlorë con Sarandë, así que la ruta no tiene pérdida: basta con ir hacia el norte o hacia el sur y decidir dónde parar.
Nuestra ruta por la Riviera, de sur a norte
Hicimos la Riviera en día y medio, entre la tarde de un día y la mañana de dos días después. Así quedó repartida:
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| Día | Tramo | Paradas |
|---|---|---|
| Días anteriores | Ksamil | Playas de Ksamil, Butrint y Blue Eye |
| Día 1 (tarde) | Ksamil → Qeparo | Noche en Qeparo |
| Día 2 | Qeparo → Orikum | Porto Palermo, castillo de Himarë y playa de Orikum |
| Día 3 (mañana) | Orikum → Vlorë | Monasterio de Zvërnec, antes de seguir hacia el norte |
Nos saltamos a propósito Sarandë y Vlorë, dos de las localidades más turísticas de la costa (para lo bueno y para lo malo). En Himarë solo subimos al castillo. Tampoco pisamos playas famosas como las de Dhërmi, Jale o Gjipe.
Qué ver en la Riviera albanesa
Ksamil
Ksamil se ubica en el extremo sur de la Riviera y es probablemente su sitio más famoso. Tiene un agua turquesa espectacular, una serie de islotes a pocos metros de la orilla y muchas playas pequeñas, unas junto a otras, separadas por los propios resorts. Por eso es también una de las zonas más concurridas (sin llegar a ser agobiante) y donde más se paga por una hamaca: entre 15 y 20 euros por dos tumbonas y una sombrilla.
A pocos minutos están las ruinas de Butrint, Patrimonio de la Humanidad. Algo más al interior queda el manantial del Blue Eye. Pasamos allí un par de días. Los detalles los tenéis en nuestro artículo sobre Ksamil, Butrint y el Ojo Azul.
Qeparo
Qeparo fue una elección por descarte. Nos venía bien en la ruta y encontramos un alojamiento con buen precio y buenas condiciones, pero no vimos en el pueblo nada que justifique la parada por sí solo. Si no hubiera sido por eso, habríamos seguido de largo.
El pueblo tiene dos partes: Qeparo i Sipërm, el pueblo viejo, en lo alto de la ladera entre olivos. La parte nueva está abajo, junto a la playa. Nuestro alojamiento estaba arriba, al final de unas calles muy empinadas y lejos de la playa, así que para bajar hay que coger el coche. Las vistas desde la terraza, eso sí, eran espectaculares.


No llegamos a bajar a la playa (aunque vista desde lejos tenía muy buena pinta). Sí bajamos al pueblo a desayunar y nos encontramos con poca oferta de desayunos y cafeterías: lo que abunda son restaurantes. Para cenar nos quedamos cerca del alojamiento, en la Taverna Dhrami, un restaurante muy peculiar, con solo tres o cuatro platos para elegir, que parecía montado en el garaje de una casa. La comida era casera, muy buena y muy barata.
Aquel alojamiento ya no está disponible. Si quieres dormir en la misma zona, cerca de la Taverna Dhrami, el Ionian View Guest House tiene muy buenas valoraciones. También puedes ver el resto de alojamientos de Qeparo en Booking.
Porto Palermo
Porto Palermo es una bahía cerrada a pocos kilómetros al sur de Himarë, con una fortaleza en un pequeño promontorio y una playa diminuta a su lado. No hay pueblo, o al menos nosotros no lo vimos. Llegamos pronto y pudimos aparcar gratis a dos metros del agua. A medida que avanzaba la mañana, el aparcamiento se fue llenando.
La fortaleza tiene planta triangular y se atribuye a Alí Pachá de Tepelena, el gobernador otomano que dominó la región a principios del siglo XIX. La entrada cuesta 300 lek. Dentro hay grandes salas diáfanas y bastante oscuras. Por unas escaleras se sube a la planta de arriba, rodeada de almenas, que hace de mirador. Estuvimos algo menos de una hora.


Como monumento no es especialmente vistosa, pero merece la pena por lo que cuenta de la historia del país y, sobre todo, por las vistas desde la azotea. Al otro lado de la bahía, por cierto, se ve la boca de un túnel para submarinos excavado durante el régimen comunista, que sigue siendo zona militar.


La playa es de piedrecitas y apenas tiene servicios alrededor. El agua estaba fresca, pero no fría, y nos bañamos sin problema. Lo mejor es el entorno: una bahía de aguas tranquilas rodeada de montañas que parece más un lago que el mar. Además, no cubre durante muchos metros, así que es muy cómoda para ir con niños (ver primera foto del post).
Himarë y su castillo
Himarë es uno de los pueblos más grandes de la Riviera. Al pasar con el coche nos pareció agobiante, con mucho tráfico y mucha construcción. Paramos un momento en el pueblo para sacar dinero y subimos directamente al castillo, en lo alto de la colina.


El castillo de Himarë es en realidad un pequeño barrio dentro de unas murallas que, según la Agencia Nacional de Turismo de Albania, se remontan a época iliria y fueron reforzadas por romanos, bizantinos y otomanos. Hay restos de iglesias, casas en ruinas y otras en las que todavía vive gente, unidas por callejones empedrados. Las ruinas no son espectaculares, pero el conjunto es muy curioso y tiene buenas vistas.


La entrada se paga cuando están los encargados de cobrarla, que no tienen taquilla: son unas personas sentadas en unas sillas a la entrada. Nos cobraron unos 300 lek, si no recordamos mal. Si no hay nadie, se entra sin pagar. Al lado se aparca gratis.
Lo que más nos gustó fueron dos cafeterías escondidas entre las ruinas. Te las encuentras por sorpresa, callejeando. Al entrar descubres que tienen una terraza asomada al mar desde lo alto. Solo por tomar algo en una de ellas ya merece la pena la subida.


Orikum
Orikum está ya al otro lado del puerto de Llogara, en la bahía de Vlorë. Dormimos en el Hotel Adriatik, un hotel pequeño con piscina que lleva una familia majísima. Vivieron un tiempo en Sudamérica y hablan bastante español. Desayunamos, comimos y cenamos allí, nos trataron muy bien y repetiríamos sin dudarlo. Se aparca con facilidad en los alrededores.
La playa queda a unos cinco minutos en coche. Fuimos por la tarde y, aunque había gente, sobraba sitio en la arena y para aparcar. Nada que ver con las playas en las que no queda un hueco libre entre las hamacas. Es una playa muy larga, en la que se entra caminando, con ambiente tranquilo y familiar.


Quizá no es de las más espectaculares de la costa albanesa, pero para familias con niños que busquen tranquilidad nos parece una muy buena opción.
Monasterio de Zvërnec
El monasterio de Zvërnec está en un islote cubierto de pinos en la laguna de Narta, al norte de Vlorë. Se llega a él por una larga pasarela de madera. Su iglesia, dedicada a Santa María, es bizantina y data del siglo XIII. La laguna forma parte del Paisaje Protegido de Vjosa-Narta, conocido por sus aves, aunque nosotros no vimos flamencos ni ninguna otra, quizá por la época.


Se aparca gratis junto a las pasarelas. El camino es muy fotogénico, pero va a pleno sol. Ese día tuvimos la suerte de que estaba un poco nublado. La iglesia estaba abierta, había gente y no pagamos nada. Por lo que recordamos, funcionaba con donativo y dentro no se podían hacer fotos.


Sobre la península de Zvërnec se han proyectado grandes complejos turísticos de lujo que tienen en contra a los ecologistas, así que el paisaje puede cambiar en los próximos años.
Otros lugares de la Riviera albanesa
Estos sitios no los visitamos: algunos los vimos al pasar con el coche y otros ni eso. No te vamos a dar nuestra opinión sobre ellos, pero sí lo básico para que decidas si te interesan. Van de sur a norte.
- Sarandë. Es la ciudad más grande del sur y la base de muchos viajeros, con un largo paseo marítimo, muchos hoteles y ferris a la isla griega de Corfú. Desde el castillo de Lëkurësi, en lo alto, hay buenas vistas sobre la ciudad y la costa.
- Borsh. Tiene una de las playas más largas de Albania, de unos siete kilómetros de piedrecitas, con olivares que bajan casi hasta el mar. En la colina de encima quedan las ruinas de un castillo.
- Las playas de Himarë. Además del pueblo y su castillo, alrededor de Himarë hay varias playas, como la de Livadhi, una bahía larga que se ve desde lo alto del castillo.
- Gjipe. Es una cala aislada al final de un cañón, entre Himarë y Dhërmi, a la que no llega la carretera: se baja a pie desde un aparcamiento, en una media hora de camino.
- Jale. Una cala pequeña cerca del pueblo de Vuno, conocida por sus clubes de playa y su ambiente animado.
- Dhërmi. Es una de las zonas más populares de la Riviera, con el pueblo viejo en lo alto de la ladera y playas largas de piedra blanca abajo. En pleno verano se llena.
- Palasë y el puerto de Llogara. Palasë es la última playa antes de la subida al puerto. Según la tradición, fue donde desembarcó Julio César en el año 48 antes de Cristo. Por encima, el puerto de Llogara supera los 1.000 metros de altitud y forma parte de un parque nacional desde 1966.
- Vlorë. La ciudad que cierra la Riviera por el norte, con un largo paseo marítimo. Allí se proclamó la independencia de Albania en 1912. Desde su puerto salen excursiones en barco a la isla de Sazan y la península de Karaburun.
Dónde dormir en la Riviera albanesa
Nosotros dormimos una noche en Qeparo y otra en Orikum, con experiencias muy distintas. En Qeparo tuvimos unas vistas espléndidas, pero el alojamiento estaba lejos de todo y en la parte alta del pueblo no hay gran cosa que hacer. Orikum nos pareció mucho más cómodo para ir con niños, con la playa cerca y un hotel familiar, el Hotel Adriatik, en el que estuvimos muy a gusto, aunque no tenía mucho encanto (más allá de la piscina y la terraza).
Si te convence Qeparo por las vistas, en la parte alta del pueblo tienes el Ionian View Guest House, con muy buenas valoraciones. Para ir con niños y tener la playa a mano, nosotros repetiríamos en Orikum.
Las grandes poblaciones de la costa, como Sarandë, Himarë o Vlorë, tienen mucha más oferta de hoteles y restaurantes. Nosotros las evitamos porque no nos gustan los sitios masificados. Lo que vimos al pasar, con muchos edificios altos y bloques de apartamentos, nos dio la razón. Como no dormimos en ellas, no podemos opinar más allá de esa primera impresión. Si prefieres tener todos los servicios cerca, puedes ver los alojamientos de Sarandë, Himarë y Vlorë en Booking.
La carretera de la costa
La carretera de la Riviera es buena y no se paga ningún peaje. Tiene curvas, como cualquier carretera de costa con montaña, pero no recordamos ningún tramo especialmente sinuoso y nadie se mareó. Para moverse entre las playas y los pueblos, el coche es casi imprescindible.
Entre Himarë y Orikum el navegador te lleva por el túnel de Llogara, abierto en 2024, que evita la subida al puerto. En julio de 2026 se pasaba gratis, aunque las casetas de peaje ya estaban construidas. Si quieres las vistas del puerto, tendrás que coger la carretera vieja a propósito.
¿Qué playa elegir en la Riviera albanesa?
Depende de lo que busques, aunque nosotros solo conocimos unas pocas. Para estar tranquilos, sin aglomeraciones y con niños, nos quedamos con la playa de Orikum. Para un baño en un entorno espectacular, con agua poco profunda, la bahía de Porto Palermo. Y si lo que quieres es agua turquesa y ambiente, Ksamil, en el extremo sur de la Riviera, tiene su fama muy bien merecida.
Preguntas frecuentes sobre la Riviera albanesa
¿Dónde está la Riviera albanesa?
En el suroeste de Albania, en la costa del mar Jónico entre Vlorë y Ksamil, ya cerca de la frontera con Grecia. La recorre una única carretera, con pueblos como Dhërmi, Himarë, Qeparo o Borsh.
¿Cuántos días hacen falta para la Riviera albanesa?
Nosotros la recorrimos en coche en día y medio, con dos noches, una en Qeparo y otra en Orikum. Nos dio para ver Porto Palermo, el castillo de Himarë, la playa de Orikum y el monasterio de Zvërnec.
¿Merece la pena Himarë?
El pueblo nos pareció agobiante, con mucho tráfico y construcción. Su castillo, en cambio, sí merece la pena: es un recinto amurallado en el que todavía vive gente, con buenas vistas y un par de cafeterías asomadas al mar.
¿Cuánto cuesta la fortaleza de Porto Palermo?
La entrada costaba 300 lek en julio de 2026. Se recorre en menos de una hora y lo mejor son las vistas desde la azotea.
¿Hay que pagar el túnel de Llogara?
En julio de 2026 se pasaba gratis, aunque las casetas de peaje ya estaban construidas y la tarifa para coches estaba aprobada.
