Gjirokastra es una ciudad otomana de piedra gris en el sur de Albania, Patrimonio de la Humanidad desde 2005, colgada en la ladera bajo un castillo enorme. La visitamos en julio de 2026 y fue de lo que más nos gustó del viaje. Lo imprescindible es el castillo (400 lek) y el bazar; el Cold War Tunnel (200 lek), un refugio antinuclear de la época comunista, nos pareció muy recomendable. La Casa Skënduli (300 lek) enseña cómo vivía una familia acomodada otomana. Con un día completo se ve bien.
En nuestro viaje por el sur de Albania llegamos a Gjirokastra desde Berat, después de unas tres horas de coche y una parada en las ruinas de Apolonia. Nos quedamos dos noches, más por descansar de la carretera que porque la ciudad las pida. Nos fuimos con la sensación de que era uno de los sitios que más nos habían gustado de Albania.
En este artículo te contamos qué vimos, cuánto costó cada visita, dónde comimos, dónde aparcamos, dónde dormimos y cuánto tiempo le dedicaríamos si volviéramos. Si estás preparando el viaje completo, tienes la ruta entera y todo lo práctico en nuestra guía para viajar a Albania por libre.

¿Dónde está Gjirokastra y por qué es tan especial?
Gjirokastra está en el sur de Albania, en el valle del río Drino, a unos 30 kilómetros de la frontera griega. Su casco antiguo es un conjunto de casas torre otomanas de piedra, con tejados de lajas grises, escalonadas por la ladera de la montaña. Por eso la llaman la «ciudad de piedra». La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 2005 y en 2008 amplió la declaración a Berat.
En Gjirokastra nacieron dos albaneses muy distintos: el dictador Enver Hoxha, cuya casa natal es hoy el museo etnográfico, y el escritor Ismail Kadare, que contó su infancia en la ciudad en Crónica en piedra. Desde aquí seguimos hacia la costa, con parada en el Blue Eye, hasta Ksamil.
Qué ver en Gjirokastra
El castillo de Gjirokastra
El castillo domina la ciudad desde lo alto de la colina y es la visita principal de Gjirokastra. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, pero lo que se ve hoy es sobre todo obra de Alí Pachá de Tepelena, el gobernador otomano que lo amplió a principios del siglo XIX. Después fue cárcel, también durante el régimen comunista. Hoy alberga el museo de armas y el museo de la ciudad. La entrada cuesta 400 lek.
Suscríbete gratis a nuestra newsletter mensual para recibir novedades, plantillas de viaje, mapas, etc. Como regalo de bienvenida te enviaremos el ebook 20 ciudades de Europa que no puedes perderte.
Subimos andando desde el bazar, por escaleras, una subida muy llevadera. Estuvimos dentro alrededor de una hora, por la tarde. Es una fortaleza enorme. Dentro no hay nada que deslumbre, pero el conjunto merece la pena por tres cosas: las galerías abovedadas llenas de cañones y tanques, el avión y, sobre todo, las vistas.

El avión es un reactor de entrenamiento estadounidense T-33 que en 1957 tuvo que aterrizar de emergencia en Albania. El régimen lo presentó durante décadas como un avión espía capturado. Ahí sigue, en una explanada del castillo, cada vez más oxidado.

Desde las murallas se ve todo el casco antiguo y el valle del Drino, con las montañas enfrente. En lo alto también está la torre del reloj y el escenario donde se celebra el Festival Folclórico Nacional, la gran cita de la música tradicional albanesa.

El bazar y el casco antiguo
El bazar es el corazón del casco antiguo: unas pocas calles empedradas en cuesta, peatonales, con tiendas de alfombras, recuerdos, cafés y restaurantes. Las casas son de piedra y madera, con balcones y tejados de lajas. Por encima de todo asoma el castillo. Es muy turístico, pero muy agradable de pasear, sobre todo al atardecer, cuando baja el calor.

Hay varias heladerías en el bazar, y nosotros lo paseamos con un helado en la mano. Si prefieres recorrerlo con alguien que te cuente la historia de las casas, hay un free tour por Gjirokastra que recorre el casco antiguo.

Cold War Tunnel
El Cold War Tunnel es un refugio antinuclear que el régimen de Hoxha excavó en secreto bajo la ciudad en los años setenta, con unos 800 metros de galerías y 59 salas, pensado para que las autoridades locales siguieran gobernando en caso de ataque. La entrada está junto al aparcamiento subterráneo de la plaza Çerçiz Topulli y cuesta 200 lek.
La visita es guiada y nos llevó alrededor de una hora. Se recorren pasillos estrechos y salas con recreaciones, maniquíes, mapas y objetos de la época: oficinas, salas de reuniones y hasta un aula entera con sus pupitres y su pizarra. Nos pareció muy recomendable.


Casa Skënduli
La Casa Skënduli es una de las casas otomanas mejor conservadas de Gjirokastra. Es del siglo XVIII y sigue en manos de la familia que le da nombre. Por dentro se ven las salas de recepción y de bodas, las habitaciones de la familia y los grandes ventanales de madera que dan al valle. La entrada cuesta 300 lek.

Al entrar te hacen una pequeña introducción y luego se recorre por libre. Como había poca gente, la chica que atiende nos acompañó un rato y nos contó tradiciones otomanas de las bodas y cómo se separaba a hombres y mujeres en algunos rituales. Nos pareció muy interesante. Está a pocos minutos a pie del bazar.

Libohovë, una escapada de tarde
Libohovë es un pueblo pequeño y poco turístico a una media hora de Gjirokastra. Su mayor atractivo es un plátano enorme y centenario, declarado monumento natural, que da sombra al patio del Bar Restorant Libohova, junto a una fuente. Fuimos una tarde por curiosidad y estuvo bien para ver la vida del pueblo, lejos del circuito turístico, pero no justifica el viaje si vas justo de tiempo.

Dónde comer en Gjirokastra
En el casco antiguo hay muchos restaurantes de cocina albanesa, de todo un poco y a buen precio. El segundo día comimos en el Bar Restorant Vëllezërit Vasi, a dos pasos de la Casa Skënduli. Es un restaurante familiar con una terraza muy agradable en verano, con ventiladores grandes y nebulizadores de agua que refrescan el ambiente. La comida es casera y hay bastante variedad. Allí probamos el qifqi, el plato típico de Gjirokastra: unas bolas de arroz con huevo y menta, fritas, que se sirven con yogur.

Destacan también la tavë kosi (cordero al horno con yogur y huevo, en cazuela de barro), los pimientos y las berenjenas rellenos y la sarma, hojas de parra rellenas. Trato familiar y buenos precios. Una buena opción, sin duda.
Dónde aparcar en Gjirokastra
Lo más cómodo es el aparcamiento subterráneo de la plaza Çerçiz Topulli, grande y moderno, con tres plantas y unas 300 plazas. Sales justo al lado de la entrada del Cold War Tunnel, a dos pasos del bazar y de la subida al castillo. El casco antiguo tiene calles estrechas, empinadas y empedradas, así que no merece la pena meterse con el coche.
Dónde dormir en Gjirokastra
Nosotros dormimos en el Hotel El Nacional, a unos 15 minutos en coche del centro. Por fuera parece un hotel grande, pero el trato es muy familiar: el dueño es majísimo, nos atendió con bromas y nos facilitó todo lo que necesitamos. Tiene una piscina muy chula, que con niño y en julio se agradece mucho. Pagamos 160 € por las dos noches, a primeros de julio.

Si prefieres dormir en el casco antiguo y moverte a pie, hay muchas casas de huéspedes en casas otomanas. Puedes ver todas las opciones en los alojamientos de Gjirokastra en Booking.
¿Cuántos días hacen falta para ver Gjirokastra?
Con un día completo se ve Gjirokastra sin prisas. Nosotros nos quedamos dos noches, pero fue una decisión de ritmo: veníamos de tres horas de coche desde Berat y queríamos ir a nuestro aire, con tiempo para la piscina y los helados. Lo repartimos así: la tarde de llegada, el castillo y el bazar; al día siguiente, el Cold War Tunnel, la Casa Skënduli, la comida en el casco antiguo y la escapada a Libohovë.
Si vas con menos tiempo, en medio día puedes ver el castillo, el bazar y el Cold War Tunnel, y seguir ruta. Gjirokastra encaja bien entre Berat y la costa, de camino al Blue Eye.
Precios de las visitas en Gjirokastra
Estos eran los precios en julio de 2026. Para hacerte una idea del tiempo, el castillo y el Cold War Tunnel nos llevaron alrededor de una hora cada uno; la Casa Skënduli, bastante menos:
| Visita | Precio por adulto |
|---|---|
| Castillo de Gjirokastra | 400 lek |
| Casa Skënduli | 300 lek |
| Cold War Tunnel (visita guiada) | 200 lek |
Nuestro veredicto
Gjirokastra fue de lo que más nos gustó de Albania y repetiríamos. El castillo y el bazar son lo imprescindible. Para disfrutar del Cold War Tunnel no hace falta ser muy aficionado a la historia. La Casa Skënduli es una buena visita corta. Libohovë, solo si te sobra una tarde.
Preguntas frecuentes sobre Gjirokastra
¿Merece la pena visitar Gjirokastra?
Sí. Es una de las ciudades más bonitas de Albania, con un casco antiguo otomano de piedra, Patrimonio de la Humanidad, y un castillo enorme con muy buenas vistas. Para nosotros fue de lo mejor del viaje.
¿Cuánto cuesta entrar al castillo de Gjirokastra?
La entrada cuesta 400 lek por adulto. Se recorre en alrededor de una hora y se sube andando desde el bazar por escaleras.
¿Qué es el Cold War Tunnel de Gjirokastra?
Es un refugio antinuclear excavado en secreto en los años setenta durante el régimen comunista, con unos 800 metros de galerías y 59 salas. La visita es guiada, dura alrededor de una hora y cuesta 200 lek.
¿Cuántos días hacen falta para Gjirokastra?
Con un día completo se ve bien. En medio día da tiempo a ver el castillo, el bazar y el Cold War Tunnel.
¿Dónde aparcar en Gjirokastra?
En el aparcamiento subterráneo de la plaza Çerçiz Topulli, con unas 300 plazas, junto al Cold War Tunnel y a pocos minutos a pie del bazar y del castillo.
