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El primer hotel de todo incluido del mundo estaba en Mallorca

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En el verano de 1950, unas 2.400 personas pasaron sus vacaciones durmiendo en tiendas de campaña plantadas entre los pinos de una playa de Alcúdia, en el norte de Mallorca. Habían pagado un precio único que cubría el alojamiento, las comidas y las actividades de una estancia de dos semanas. Aquel campamento está considerado el primer complejo de todo incluido de la historia moderna del turismo.

Piscina de un hotel de todo incluido con hamacas y sombrillas junto al edificio
Piscina de un hotel de todo incluido

Setenta y cinco años después, el formato se asocia casi de forma automática a los grandes resorts del Caribe. El mercado español es bastante más doméstico: buena parte de las Ofertas viajes todo incluido que se comercializan hoy apuntan a la Costa Brava, la Costa del Sol, el litoral de Almería, Canarias y Baleares. El invento no se ha movido demasiado de donde nació.

Un campamento de tiendas en la playa de Alcúdia

El responsable de aquella idea fue Gérard Blitz, un empresario belga que en 1950 puso en marcha lo que llamó Club Méditerranée. La propuesta era sencilla y algo espartana: tiendas del ejército sobrantes de la guerra, cabañas de paja, duchas comunes y una tarifa cerrada que se pagaba antes de llegar. A los clientes se les llamaba socios y en su estancia no había facturas ni propinas.

Detrás de aquel montaje había una convicción que Blitz repetía a menudo: «el dinero es antivacaciones». Su razonamiento era que estar pendiente de cuánto cuesta cada consumición arruina el descanso, así que lo mejor era cobrarlo todo por adelantado y olvidarse. Esa frase resume, setenta y cinco años después, el argumento comercial de miles de hoteles en todo el mundo.

El experimento de Alcúdia duró poco, apenas un par de veranos. Las crónicas locales apuntan a que la moral de la época tuvo bastante que ver, con la iglesia del pueblo incómoda ante lo que ocurría en aquella playa, empezando por los bañadores de las mujeres. El Club Méditerranée se marchó a Yugoslavia, a Grecia y a Túnez, y su primer poblado construido con materiales duraderos se levantó en 1954 en Palinuro, al sur de Italia.

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Conviene un apunte de precisión histórica: la idea de pagar una tarifa única por unas vacaciones completas ya existía antes. Los campamentos vacacionales de Butlin’s, en el Reino Unido, funcionaban así desde 1936, con alojamiento, pensión completa y espectáculos incluidos en el precio. Lo que se inventó en Mallorca fue la versión mediterránea, playera y de sol, que es la que acabó imponiéndose en el resto del planeta.

Las cadenas que crecieron en la misma isla

Mientras el Club Méditerranée buscaba destino, en Mallorca empezaba a formarse un tejido hotelero que hoy es difícil de igualar.

  • Riu abrió su primer establecimiento en 1953, el Hotel San Francisco de la Playa de Palma, con 80 camas.
  • Gabriel Escarrer Julià alquiló en 1956, con 21 años, el Hotel Altair de Palma, germen de lo que acabaría siendo Meliá.
  • Barceló venía de la carretera, con una empresa de autocares fundada en Felanitx en 1931, y compró su primer hotel, el Latino de Palma, en 1962.
  • Iberostar procede de la familia Fluxá, que fabricaba zapatos en Inca desde 1877 y no entró en los hoteles hasta los años ochenta.

Todas siguen en manos de las familias fundadoras, ya en tercera o cuarta generación, y cuatro de ellas figuran entre las cincuenta mayores cadenas hoteleras del mundo. Meliá supera los 370 hoteles en más de 40 países, Barceló ronda los 270 en 28 países y Riu opera cerca de un centenar en una veintena. En el caso de Riu, el 74 % de sus establecimientos funcionan hoy con régimen de todo incluido.

Cómo el modelo cruzó el Atlántico

El viaje del todo incluido al Caribe llegó tarde, y lo hicieron en buena medida las mismas empresas mallorquinas. Barceló inauguró en 1985 el Bávaro Beach Resort de Punta Cana, el primer complejo de una cadena española en la zona, cuando aquella costa dominicana era poco más que arena y cocoteros. Riu desembarcó en el mismo destino en 1991 con el Taino. El Grupo Piñero lanzó Bahía Príncipe en 1995.

Punta Cana pasó de no aparecer en los catálogos a convertirse en sinónimo de resort de pulsera, y buena parte de ese giro salió de un puñado de empresarios de una isla del Mediterráneo. El recorrido completo del formato dibuja un círculo: Alcúdia en 1950, el Caribe en los ochenta y noventa, y de vuelta al catálogo español, donde el todo incluido sigue vendiéndose sobre todo en las mismas costas que lo vieron nacer.

Dónde está hoy el todo incluido español

La oferta actual se concentra en destinos de sol y playa con hoteles grandes y temporada larga. En el Mediterráneo peninsular mandan Lloret de Mar, Tossa, Santa Susanna, Torremolinos, Estepona, Roquetas de Mar y Mojácar. En las islas, Mallorca, Ibiza, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura, que además estiran la temporada al invierno gracias al clima y al cliente británico y alemán. Según los catálogos de agencias especializadas como Buscounchollo.com, fuera de España las salidas más habituales son Grecia, Portugal, Italia y Cabo Verde.

De aquel campamento de Alcúdia, por cierto, no queda nada que visitar. La playa sigue en su sitio, con hoteles alrededor, pero sin tiendas de campaña entre los pinos.

Pruden Rodríguez - Los apuntes del viajero

Pruden Rodríguez

Autor de Los apuntes del viajero

Barcelona (1982). Dejé a medias la carrera de Sociología (UAB) para formarme como guionista de cine. Después di muchas vueltas hasta asentarme como creador de contenidos en Los apuntes del viajero (desde 2008). Escribo relatos de ciencia ficción, estudio Geografía e Historia (UNED) y viajo tanto como puedo con Lupe y el pequeño Ares. Puedes saber más en quiénes somos o en mi perfil de escritor.